Una página lenta pierde visitantes y baja en los resultados. En la mayoría de los sitios el culpable son imágenes mucho más grandes de lo necesario.
Arrastra una imagen o haz clic para elegir
También convierte HEIC/HEIF del iPhone
Una foto recién salida de una cámara o de un móvil viene preparada para imprimir, no para una pantalla. Llega con 4000 píxeles de ancho cuando el sitio solo muestra 1200, arrastra metadatos de GPS y de cámara, y usa una calidad de compresión que ningún ojo distingue de la mitad. Corregir esas tres cosas suele recortar entre un 70 y un 90 % del tamaño sin que nadie se dé cuenta.
La velocidad de carga es un factor de posicionamiento reconocido por Google, y las métricas de experiencia miden exactamente cuánto tarda en aparecer el mayor elemento visible — que, en una página normal, es una imagen. En conexiones móviles lentas, la diferencia entre 3 MB y 300 KB es la diferencia entre alguien que espera y alguien que cierra la pestaña.
La compresión ocurre dentro de tu navegador. Eso cuenta especialmente cuando las imágenes son de clientes, de productos aún sin lanzar o de documentos internos: no hay subida, así que no hay copia en el servidor de otro. Ves el antes y el después uno al lado del otro y decides dónde parar.
Para fotografías, una calidad entre 75 y 85 es el rango en el que casi nadie nota diferencia en pantalla. Por debajo de 60 empiezan a aparecer bandas en cielos y degradados. Para logotipos e imágenes con texto, usa PNG o WebP sin pérdidas.
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